Si bien cada uno tiene su panorama, la manera que tenemos de divertirnos en grupo no es muy diferente.
Hoy tuve el privilegio de, como algunos viernes, juntarme con un grupo y salir a la calle.
No es que nos creamos santurrones o que seamos particularmente buenos.Simplemente nos gusta.
La cosa no es llegar con el café, entregar un par de panes e irse sintiéndose el rey de los bondadosos, sino conversar un rato. A eso vamos, en realidad, a conversar: una costumbre bien perdida en una ciudad tan grande y rápida como Santiago, en un cotidiano tan lleno de cosas por hacer, en un entorno tan reducido de gente que conocemos.
Al final eso es lo que nos falta a todos. Conversar un rato.
Particularmente en estas salidas, entorno a un poco de fuego o sentados en la vereda, somos pares. Por un rato al menos, podemos ser pares en un mundo que nos separa. En un mundo que, mediante los medios de comunicación (que de 'comunicación' tienen muy poco), nos divide entre ricos y pobres.
¿Has pensado que en Chile las clases sociales se conocen principalmente a través de la televisión?, ¿o existe algún otro espacio común donde la gente se vea y comunique?
Unos y otros se tienen miedo y resentimiento porque se tragan completa la historia que nos cuentan a todos.
Anda, mira y conversa.
Verás que no somos tan distintos.
Hasta puede que te sientas igual, aunque unos vivan en la calle y otros vivan bajo techo.
Podrás pensar ahora que estoy pensando en un cliché, lleno de rosado, mirando al cielo con los ojos nublados y brillantes.
No.
Seamos prácticos: ¿cuántas veces has conversado con alguien que no conoces en la calle?...justo con ese que te parece muy sucio o muy flaite.
Acércate un día y conoce.
Conoce.
Y si tienes hijos, llévalos también, para que huelan, escuchen y miren.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario