A veces los comentarios que hacemos o lo que descubrimos en la vida puede ser repetitivo. No circular, ni cíclico...pero repetido. Así crece nuestro ser humano, no como una larga y ascendente línea recta, sino como un vaivén de subidas y bajadas.
Digo lo anterior porque me he dicho lo que viene muchas veces:
Descubro que tener poder me transforma. Poder para decidir que hacer mañana, a qué dedicarle tiempo, a qué dedicarme el año que viene, comer una cosa o la otra, ayudar o seguir de largo, ver tele o estudiar o trabajar o ver a mi familia, o ver a mi polola...comprar o guardar o regalar.
Me transforma porque después de mucho tiempo en lo mismo me desconozco. Me veo comprando cosas que no necesito, corriendo de un lado a otro sin mucho gusto, olvidando de mantenerme humano, disfrutar la vida que vivo...
Me pongo árido, apurón y enojón. El poder transforma.
Y, gracias a Dios, algo cambia el curso anti-natural antes descrito y me veo.
Porque toda la actividad que tenemos nos puede encerrar, de vez en cuando, míralo todo sin miedo. Si oras, ora. Si no, reflexiona como quieras. Verás cómo vuelves a vivir nuevecit@.
Y si tienes la oportunidad de hacerlo todos los días, tanto mejor: de seguro serás un hombre o mujer libre.
Para, mira y avanza.
martes, 4 de septiembre de 2007
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2 comentarios:
pipe,
la oracion renova...
tambien el blog
saludos
Estoy de acuerdo contigo.La oracion te hace mas humilde,cualidad que solemos dejar siempre para mas rato,te acerca a tus seres queridos ,te fortalece como persona,te ayuda a no olvidar tu centro,te ayuda a mirar al otro de un modo mas humano,te recuerda que estas vivo y que la vida son tantos detalles maravillosos de la naturaleza que casi nunca nos detenemos a mirar,y te recuerda que debes agradecer por todo lo que te ha sido dado por el solo hecho de existir y ser conciente de ello
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