Vivir nuestra libertad es parte de las decisiones que tomamos o no en la vida. Podemos, entonces, vivir siendo libres o evadir tal libertad, olvidarnos, y no pensar para sentirnos más tranquilos.
Mucha gente mal entiende la opción cristiana de la libertad, suponiendo que la Iglesia dicta los patrones de conducta para 'ser bueno'. Bueno...dichos patrones no existen. No hay largas listas que cumplir. Si bien hay sectores que las crean, que las siguen, cayendo a mi juicio en una contradicción cristiana profunda, eso responde más a una necesidad de 'sentirse buenos' que a algo esencialmente cristiano.
Finalmente esto ser cristiano es un camino hacia la liberación, y no lo contrario.
Para reflexionar sobre esto, quisiera citar una oración que encontré, que da una pincelada más cristiana sobre el relato de la Creación (note el lector que el relato del Génesis no corresponde a la forma en que las cosas sucedieron en realidad, sino a una larga metáfora de como el pueblo judío entendía la creación del hombre, pero que nos da luces para percibir cómo, para los creyentes, entra Dios en todo esto).
No te di, Adán, ni un puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y designio.
La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo.
No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que –casi libre y soberano artífice de ti mismo– te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás –de acuerdo con la decisión
de tu voluntad– regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas.
Pico Della Mirandola, Oratio de hominis dignitate.
Del Prefacio del libro “El miedo a la libertad” de Erich Fromm.
viernes, 11 de mayo de 2007
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2 comentarios:
Wena Pipe, parece q voy a teber q leer ese libro.
Yeah...bienvenido, compañero 'anti-blogs que hablen de mi todo el rato'.
Y sí, weno weno el libro.
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