martes, 2 de octubre de 2007

La isla de las flores

Me pareció provechoso, así que lo cuento tal como me lo contaron:
¿Cómo le explicaríamos a un extraterrestre lo que ve en nuestra sociedad?
Puede ver como funcionamos, pero puede ver, también, el 'Lado B'.
Este documental brasileño trata de contarlo.
Podrá parecer largo el video (13 min), pero velo completo, que vale la pena.
La Isla de las Flores existe.



...y así como ocurre con la 'comida' en la Isla de las Flores, ocurre con muchas otras cosas en todo el planeta: seres humanos recogiendo las migas
(trabajos, comida, ropa, vivienda, educación...) que otros botan para sobrevivir.

martes, 4 de septiembre de 2007

Pare, mire y avance

A veces los comentarios que hacemos o lo que descubrimos en la vida puede ser repetitivo. No circular, ni cíclico...pero repetido. Así crece nuestro ser humano, no como una larga y ascendente línea recta, sino como un vaivén de subidas y bajadas.
Digo lo anterior porque me he dicho lo que viene muchas veces:
Descubro que tener poder me transforma. Poder para decidir que hacer mañana, a qué dedicarle tiempo, a qué dedicarme el año que viene, comer una cosa o la otra, ayudar o seguir de largo, ver tele o estudiar o trabajar o ver a mi familia, o ver a mi polola...comprar o guardar o regalar.
Me transforma porque después de mucho tiempo en lo mismo me desconozco. Me veo comprando cosas que no necesito, corriendo de un lado a otro sin mucho gusto, olvidando de mantenerme humano, disfrutar la vida que vivo...
Me pongo árido, apurón y enojón. El poder transforma.
Y, gracias a Dios, algo cambia el curso anti-natural antes descrito y me veo.

Porque toda la actividad que tenemos nos puede encerrar, de vez en cuando, míralo todo sin miedo. Si oras, ora. Si no, reflexiona como quieras. Verás cómo vuelves a vivir nuevecit@.
Y si tienes la oportunidad de hacerlo todos los días, tanto mejor: de seguro serás un hombre o mujer libre.

Para, mira y avanza.

sábado, 25 de agosto de 2007

Blogs y necesidades de afecto

Acabo de dar una vuelta por varios blogs, cosa que hago poco.
Muchos (la mayoría) tienen un blog para hablar de su poto: "Estoy aburrido...", "Echo de menos...", ...
Tanta tanta gente hablando de sí misma. No me extraña de personas que tengan 15 o 16, porque es hasta natural. Pero ya más grandes resulta chocante, por lo que muestra: una sociedad cada vez más individualista. Gente sola cada vez más escasa de afecto.
Cada uno se pone al centro y muestra ser una persona desdichada para recibir afecto.
Adolescencias eternas.
La manía de usar la tribuna para 'ser leído' y que la gente me quiera.
¿Y tú, para qué quieres tener un blog?
Lea la opinión de Gerardo.

domingo, 12 de agosto de 2007

Ser niño, ser feliz

Hay muchos clichés dando vueltas en el aire, como que 'ser feliz es disfrutar de las cosas simples de la vida', pero es harto cierto.
Ser como niños siento que está en el centro, es un tesoro que muchos encuentran, pero cuesta mantener, porque en la medida en que las responsabilidades nos persiguen, en que tenemos preocupaciones económicas, en que nos centramos en nosotros mismos...más fácil es olvidar ser como niños:
Disfrutar de lo que ahora vivo, sentir, amar, no enjuiciar, no controlar, emocionarse, sufrir con el dolor del otro, alegrarse con la alegría del otro, no mostrar que 'soy más', sentir que no tengo la razón en todo, admirarse con lo que veo, sorprenderme con lo que llega de pronto, convivir con otros, jugar, sonreir, hacer cariño, dejarse hacer cariño, querer mucho que a otra persona le vaya bien, soñar, etc.

Creo que no 'sólo' se trata de todas estas cosas. Evidentemente las otras etapas de la vida son importantes, y las responsabilidades no son ataduras, ni el mundo es rosado, ni nos queremos todos, ni somos pura bondad, ni somos pura maldad, ni hay que evadir la realidad, ni se trata de hacerlos las guaguas por la vida...
...pero mantenernos como niños en muchos sentidos parece ayudarnos a encontrar la felicidad en la vida de todos los días.

miércoles, 13 de junio de 2007

¿No tener o no querer tiempo?

'Tengo mucho que estudiar'
'Nooo, tengo entrega'
'Estoy lleno de weás'
'No tengo tiempo'
'Tengo la mansa prueba, no puedo'
'No alcanzo'

Tantas frases con las que nos llenamos la agenda.
¿De verdad no tienes tiempo?, ¿o no quieres tenerlo?
¿Por qué no quieres tenerlo?, ¿será porque no quieres pensar?, ¿será porque prefieres no elegir?

Lea la opinión de Laly.

domingo, 10 de junio de 2007

Transantiago y estupidez

Siempre he querido que el sistema nuevo de transporte funcione. Largas conversaciones he tenido "defendiendo", en sus inicios, el cambio de sistema frente a la mayoría de escépticos (por alguna razón que espero nunca descubrir, casi todo el mundo piensa que se lo quieren cagar), porque nos traería más rapidez, más humanidad en el transporte, menos ruido, menos mafiosos.
Propongo hacer un análisis lo más objetivo posible. Veamos un video (2 partes). Comparemos Transantiago y Transmilenio(Bogotá).





Tomemos por base, entonces, el Transmilenio de Bogotá. Con esto, tenemos por base un plan hecho en un país sud-americano, o sea, no tenemos un parámetro super lejano (como sería compararnos con Europa o Japón) ni super ABC1. Al contrario.

Y es que las diferencias delatan, aunque alguien argumente lo contrario con floridas palabras irreales, que quienes llevan (o llevaron) las riendas del cambio rayan en la estupidez. No responsabilizo con esto a algún político, porque los políticos no saben. Me refiero al grupo técnico, que es el que, esperaría uno, debiera saber.
¿Por qué, si teniendo una experiencia latinoamericana cercana, no se imitó el cambio cultural gradual?
¿Nadie pensó que podrían salir muchos autos a las calles? Ahora tenemos tacos interminables, porque el que tiene auto sale en auto.
¿Qué beneficio tenía aplicar el cambio de transporte de 0 a 100%? (beneficios políticos, claro).

Queriendo saber un poco más del modelo que hubo detrás de toda la elección de trazado y frecuencia de recorridos, me informé en una charla que se dio en mi escuela sobre el tema, y Sergio Jara, académico de mi facultad, apuntó al corazón del tema:
El modelo, para elegir mallado y frecuencia, toma por función objetivo el beneficio de las empresas responsables. O sea los recorridos de los buses y la frecuencia con que pasan, están pensados para maximizar la ganancia de los dueños de los buses.
No es azaroso, entonces, que haya pocos buses y muy llenos en las calles. ¿No es económicamente bueno eso para el dueño de los buses?

¿Cómo puede pensar un ingeniero con algo de conciencia social que esto era lo que tenía que maximizar?

No me opongo a que estas empresas ganen plata. De hecho, es la única manera de que les interese participar en servicios de este tipo. Pero maximizar SÓLO el beneficio de las empresas involucradas es de una estupidez total, es reducir el problema a sólo una porción del mismo.
Hay partes del mundo (y lo mostró Sergio Jara) donde los trazados y frecuencias son elegidos maximizando, además del beneficio de las empresas, el beneficio social. ¿Y cómo pudieron medir el beneficio social? Lo estimaron poniéndole un valor al tiempo de la gente. El tiempo de cada una da las personas que se sube al transporte público tiene un valor. Obviamente, desarrollar un modelo así es más complicado. Pero responsable.
Y aplicando esto, los trazados y sobre todo la frecuencia cambiarían mucho.

Y entonces, el Transantiago está errado desde el corazón.
Todo esto sólo porque el grupo técnico estuvo compuesto por tales o cuales personas que tienen tal amigo o pertenecen a tal o cual partido. ¿Por qué no le preguntan a los que saben?, probablemente ni siquiera se les ocurrió. Probablemente pagarle a alguien que sabe más también es más caro. Lo lamentable es que quien decide a quien contratar tampoco sabe quién sabe hacer la pega y quién no, y decide en función del bolsillo.
Y a la larga, sale más caro hacer las cosas mal, y la Sra. Juanita tiene que pagar más.
¿Sabía, Sra. Juanita, que el pasaje le sale más barato, pero que en realidad igual está pagando más, porque sus impuestos se gastan en transportarla, en vez de usarlos en otra cosa?

¿Y como arreglarlo todo, entonces?
Teniendo profesionales que tengan claro su rol social, trabajen donde trabajen. Educándonos.

lunes, 14 de mayo de 2007

¿Será la libertad así como ellos dicen?

Por alguna razón llegó a mis manos un reportaje de la revista Sábado del mercurio (12-5-2007) sobre la comunidad ecológica cristiana de Peñalolén. Y quise leerlo para hacerme una idea de qué se trata.
Viven alejados del resto del mundo, viven de su propio trabajo en que van rotando los roles. Todos dicen haber llegado buscando a Dios. Todos, también, dicen ser libres.
Discrepo.
Por alguna razón me inquietó el testimonio de un tipo que vive adentro (26 años):

Tú puedes ver que acá somos todos sanos, que nos tratamos con cariño. Pero esto no fue así desde un principio. Cuando llegué, solía tener angustia. Uno vive con miedo respecto al futuro. Pero esas emociones no tienen lugar en mi vida actual. ¿Miedo de qué? Mañana haré lo mismo que hoy. No me sostengo por mí mismo: entre todos nos sostenemos. Ahora vivo en el presente. No tengo incertidumbres.

¿Libres?
Me dio la tremenda sensación de que todos ahí llegaron buscando quitarse las angustias, huyendo de sus intranquilidades, buscando un lugar donde vivir tranquilos. Tranquilos.
Y, a mi juicio (tal vez errado), la libertad está bien lejos de la tranquilidad. Vivir libremente no es quitarse amarras, sino hacer de la vida lo que uno quiera hacer. Llevar las riendas. Aceptarse imperfecto, vivir con eso, no esconderse, no huir.
Tiene, opino, más que ver con los verbos que se pueden conjugar que con los sustantivos que no existen. 'Libertad para..' en vez de 'libertad de...'.
"Mañana haré lo mismo que hoy", dice el tipo de la comunidad de Peñalolén...¿libre?
Muchas personas buscan un sentido, un lugar, un rol propio dentro de la sociedad. En la época medieval, probablemente cualquier hijo de vecino sentía que tenía un lugar, el que nacía artesano era artesano toda la vida; el que nacía campesino, campesino se quedaba. En realidad no había mucho que preguntarse. Estaba la seguridad de ser algo, y cumpliendo ese rol, la persona podía vivir tranquilamente, sin grandes problemas.
Pero cuando la libertad arremete contra el ser humano, nos sentimos desnudos. Cuando lo que pase con mi vida depende mucho de mí, vivimos en la inseguridad.
Y justamente en medio de esa tormenta cotidiana tenemos la posibilidad de ser libres.
¿Quién dijo que la libertad debería ser rosada?, ¿por qué habría de parecerse a un cerrito suave con pasto?
¿Por qué negar lo feo de nosotros mismos?, ¿no es in-humano eso?, ¿cómo alguien va a vivir feliz negándose?

Aquíiiiiii. Aquí, en medio de todo, se puede ser feliz.
Aquí, en medio de todo, es posible ser libres.
Aquí en medio de todo.

...y, por lo demás, es más entretenido y más hermoso así, imperfecto.

viernes, 11 de mayo de 2007

Libres para hacer de nosotros lo que queramos

Vivir nuestra libertad es parte de las decisiones que tomamos o no en la vida. Podemos, entonces, vivir siendo libres o evadir tal libertad, olvidarnos, y no pensar para sentirnos más tranquilos.
Mucha gente mal entiende la opción cristiana de la libertad, suponiendo que la Iglesia dicta los patrones de conducta para 'ser bueno'. Bueno...dichos patrones no existen. No hay largas listas que cumplir. Si bien hay sectores que las crean, que las siguen, cayendo a mi juicio en una contradicción cristiana profunda, eso responde más a una necesidad de 'sentirse buenos' que a algo esencialmente cristiano.
Finalmente esto ser cristiano es un camino hacia la liberación, y no lo contrario.

Para reflexionar sobre esto, quisiera citar una oración que encontré, que da una pincelada más cristiana sobre el relato de la Creación (note el lector que el relato del Génesis no corresponde a la forma en que las cosas sucedieron en realidad, sino a una larga metáfora de como el pueblo judío entendía la creación del hombre, pero que nos da luces para percibir cómo,
para los creyentes, entra Dios en todo esto).

No te di, Adán, ni un puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y designio.

La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo.
No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que –casi libre y soberano artífice de ti mismo– te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás –de acuerdo con la decisión
de tu voluntad– regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas.
Pico Della Mirandola, Oratio de hominis dignitate.
Del Prefacio del libro “El miedo a la libertad” de Erich Fromm.