'Tengo mucho que estudiar'
'Nooo, tengo entrega'
'Estoy lleno de weás'
'No tengo tiempo'
'Tengo la mansa prueba, no puedo'
'No alcanzo'
Tantas frases con las que nos llenamos la agenda.
¿De verdad no tienes tiempo?, ¿o no quieres tenerlo?
¿Por qué no quieres tenerlo?, ¿será porque no quieres pensar?, ¿será porque prefieres no elegir?
Lea la opinión de Laly.
miércoles, 13 de junio de 2007
domingo, 10 de junio de 2007
Transantiago y estupidez
Siempre he querido que el sistema nuevo de transporte funcione. Largas conversaciones he tenido "defendiendo", en sus inicios, el cambio de sistema frente a la mayoría de escépticos (por alguna razón que espero nunca descubrir, casi todo el mundo piensa que se lo quieren cagar), porque nos traería más rapidez, más humanidad en el transporte, menos ruido, menos mafiosos.
Propongo hacer un análisis lo más objetivo posible. Veamos un video (2 partes). Comparemos Transantiago y Transmilenio(Bogotá).
Tomemos por base, entonces, el Transmilenio de Bogotá. Con esto, tenemos por base un plan hecho en un país sud-americano, o sea, no tenemos un parámetro super lejano (como sería compararnos con Europa o Japón) ni super ABC1. Al contrario.
Y es que las diferencias delatan, aunque alguien argumente lo contrario con floridas palabras irreales, que quienes llevan (o llevaron) las riendas del cambio rayan en la estupidez. No responsabilizo con esto a algún político, porque los políticos no saben. Me refiero al grupo técnico, que es el que, esperaría uno, debiera saber.
¿Por qué, si teniendo una experiencia latinoamericana cercana, no se imitó el cambio cultural gradual?
¿Nadie pensó que podrían salir muchos autos a las calles? Ahora tenemos tacos interminables, porque el que tiene auto sale en auto.
¿Qué beneficio tenía aplicar el cambio de transporte de 0 a 100%? (beneficios políticos, claro).
Queriendo saber un poco más del modelo que hubo detrás de toda la elección de trazado y frecuencia de recorridos, me informé en una charla que se dio en mi escuela sobre el tema, y Sergio Jara, académico de mi facultad, apuntó al corazón del tema:
El modelo, para elegir mallado y frecuencia, toma por función objetivo el beneficio de las empresas responsables. O sea los recorridos de los buses y la frecuencia con que pasan, están pensados para maximizar la ganancia de los dueños de los buses.
No es azaroso, entonces, que haya pocos buses y muy llenos en las calles. ¿No es económicamente bueno eso para el dueño de los buses?
¿Cómo puede pensar un ingeniero con algo de conciencia social que esto era lo que tenía que maximizar?
No me opongo a que estas empresas ganen plata. De hecho, es la única manera de que les interese participar en servicios de este tipo. Pero maximizar SÓLO el beneficio de las empresas involucradas es de una estupidez total, es reducir el problema a sólo una porción del mismo.
Hay partes del mundo (y lo mostró Sergio Jara) donde los trazados y frecuencias son elegidos maximizando, además del beneficio de las empresas, el beneficio social. ¿Y cómo pudieron medir el beneficio social? Lo estimaron poniéndole un valor al tiempo de la gente. El tiempo de cada una da las personas que se sube al transporte público tiene un valor. Obviamente, desarrollar un modelo así es más complicado. Pero responsable.
Y aplicando esto, los trazados y sobre todo la frecuencia cambiarían mucho.
Y entonces, el Transantiago está errado desde el corazón.
Todo esto sólo porque el grupo técnico estuvo compuesto por tales o cuales personas que tienen tal amigo o pertenecen a tal o cual partido. ¿Por qué no le preguntan a los que saben?, probablemente ni siquiera se les ocurrió. Probablemente pagarle a alguien que sabe más también es más caro. Lo lamentable es que quien decide a quien contratar tampoco sabe quién sabe hacer la pega y quién no, y decide en función del bolsillo.
Y a la larga, sale más caro hacer las cosas mal, y la Sra. Juanita tiene que pagar más.
¿Sabía, Sra. Juanita, que el pasaje le sale más barato, pero que en realidad igual está pagando más, porque sus impuestos se gastan en transportarla, en vez de usarlos en otra cosa?
¿Y como arreglarlo todo, entonces?
Teniendo profesionales que tengan claro su rol social, trabajen donde trabajen. Educándonos.
Propongo hacer un análisis lo más objetivo posible. Veamos un video (2 partes). Comparemos Transantiago y Transmilenio(Bogotá).
Tomemos por base, entonces, el Transmilenio de Bogotá. Con esto, tenemos por base un plan hecho en un país sud-americano, o sea, no tenemos un parámetro super lejano (como sería compararnos con Europa o Japón) ni super ABC1. Al contrario.
Y es que las diferencias delatan, aunque alguien argumente lo contrario con floridas palabras irreales, que quienes llevan (o llevaron) las riendas del cambio rayan en la estupidez. No responsabilizo con esto a algún político, porque los políticos no saben. Me refiero al grupo técnico, que es el que, esperaría uno, debiera saber.
¿Por qué, si teniendo una experiencia latinoamericana cercana, no se imitó el cambio cultural gradual?
¿Nadie pensó que podrían salir muchos autos a las calles? Ahora tenemos tacos interminables, porque el que tiene auto sale en auto.
¿Qué beneficio tenía aplicar el cambio de transporte de 0 a 100%? (beneficios políticos, claro).
Queriendo saber un poco más del modelo que hubo detrás de toda la elección de trazado y frecuencia de recorridos, me informé en una charla que se dio en mi escuela sobre el tema, y Sergio Jara, académico de mi facultad, apuntó al corazón del tema:
El modelo, para elegir mallado y frecuencia, toma por función objetivo el beneficio de las empresas responsables. O sea los recorridos de los buses y la frecuencia con que pasan, están pensados para maximizar la ganancia de los dueños de los buses.
No es azaroso, entonces, que haya pocos buses y muy llenos en las calles. ¿No es económicamente bueno eso para el dueño de los buses?
¿Cómo puede pensar un ingeniero con algo de conciencia social que esto era lo que tenía que maximizar?
No me opongo a que estas empresas ganen plata. De hecho, es la única manera de que les interese participar en servicios de este tipo. Pero maximizar SÓLO el beneficio de las empresas involucradas es de una estupidez total, es reducir el problema a sólo una porción del mismo.
Hay partes del mundo (y lo mostró Sergio Jara) donde los trazados y frecuencias son elegidos maximizando, además del beneficio de las empresas, el beneficio social. ¿Y cómo pudieron medir el beneficio social? Lo estimaron poniéndole un valor al tiempo de la gente. El tiempo de cada una da las personas que se sube al transporte público tiene un valor. Obviamente, desarrollar un modelo así es más complicado. Pero responsable.
Y aplicando esto, los trazados y sobre todo la frecuencia cambiarían mucho.
Y entonces, el Transantiago está errado desde el corazón.
Todo esto sólo porque el grupo técnico estuvo compuesto por tales o cuales personas que tienen tal amigo o pertenecen a tal o cual partido. ¿Por qué no le preguntan a los que saben?, probablemente ni siquiera se les ocurrió. Probablemente pagarle a alguien que sabe más también es más caro. Lo lamentable es que quien decide a quien contratar tampoco sabe quién sabe hacer la pega y quién no, y decide en función del bolsillo.
Y a la larga, sale más caro hacer las cosas mal, y la Sra. Juanita tiene que pagar más.
¿Sabía, Sra. Juanita, que el pasaje le sale más barato, pero que en realidad igual está pagando más, porque sus impuestos se gastan en transportarla, en vez de usarlos en otra cosa?
¿Y como arreglarlo todo, entonces?
Teniendo profesionales que tengan claro su rol social, trabajen donde trabajen. Educándonos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)